AUTOR: Persona imperfecta
COMENTARIO: Hace algún tiempo comencé a caminar por los paisajes de mi interior, presintiendo que habrían varios niveles de dificultad. Caminaba solo, difícil andar, pero es la más hermosa forma porque descubres que, como parte de la naturaleza que soy, tengo luces y sombras, paseos y a veces cumbres dificiles de alcanzar.
Según ando siento que a pesar de la dificultad la vida es bella y sencilla, y aprendo a alimentar mi corazón para amar sin más.
Debo cuidar y respetar lo que con tanto esfuerzo aprendo al caminar y la basura interior debo desechar, alguna reciclar. No juzgarme me parece lo principal para aprender así a no juzgar a los demás, además de respetar, para andar así por el camino de mi vida y de su paisaje interior disfrutar, y así compartir con los demás.
Junto a este solitario viaje interior hago otros compartidos, en compañía de gente como la familia de Caminantes de Aguere, que tenemos algo en común, creo yo, y es nuestras ganas de compartir cantidad de sensaciones, sentimientos, experiencias....
Respetarnos y no juzgar, opinar y dialogar. No estropear el cariño y amor compartido que difícilmente se podrá recuperar, que hay algo más importante en esta vida que el rápido andar, y es el andar juntos y juntos al final llegar.
Si queremos ser respetuosos con la naturaleza y de ella disfrutar, por nosotros tenemos que empezar, y me incluyo el primero.
El ego tiene esas cosas, olvida lo verdaderamente importante, y es capaz de poner una cortina a los hermosos momentos y sentimientos compartidos.
No sé que camino seguiré, ni con quién andaré, pero si sé que cuando vuelva, pasado el tiempo, a encontrarme con la gente y miro a sus ojos, quiero ver sinceros sentimientos, sonrisas, emoción, hermosas montañas, caudalosos rios, esos momentos compartidos.
Después del viaje de la vida que comencé con la maleta casi vacía, creo que la mejor herencia que puedo dejar es el respecto a la naturaleza, incluida en ella nuestra gente, claro está, que la vida pone todo en su lugar.
Mi abuelo me dijó un día, muchachito hay que respetar, y yo lo intento aplicar. Todos los días le recuerdo e intento aplicar sus hermosas palabras dichas por un hombre que tenía como sabiduría la cultura de la vida.
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